Los niños y los jóvenes sienten curiosidad por el mundo que les rodea. Si se les permite investigar los fenómenos naturales con autonomía, aumenta su motivación por descubrirlos. El programa Experimento se basa en este principio del aprendizaje a través de la indagación. Los niños y sus profesores configuran conjuntamente el proceso de aprendizaje. Los alumnus aprenden unos de otros y trabajando juntos. Cuando documentan sus actividades, procesan las fotografías o pintan cuadros, comienza el proceso de aprendizaje. Los experimentos están concebidos de tal manera que suscitan la curiosidad de los alumnos de todas las edades. Al mismo tiempo, se divierten a la hora de realizarlos y aumenta su motivación por el tema de la clase.

En el caso de los más pequeños (Experimento I 4+), se trata de proporcionarles sus primeras experiencias fundamentals en cuestiones relacionadas con la energía, el medio ambiente y la salud. En primaria (Experimento I 8+) continúan estas experiencias y se profundiza en ellas. También es importante lograr el equilibrio entre el aprendizaje teórico y el práctico. Los alumnos deben formular sus ideas y suposiciones, llevar a cabo los experimentos, describir sus observaciones y valorar los resultados, como «verdaderos científicos».

En los centros de secundaria (Experimento I 10+) se incluye la vinculación de los experimentos con su puesta en práctica en la industria, en la ciencia y en la vida diaria. Además, esta unidad educativa contiene muchos experimentos que resultan apropiados para su utilización en proyectos multidisciplinares. Determinados temas complejos, como la escasez de agua potable, se comprenden mejor si los alumnos se los plantean desde diversas perspectivas (física, química, biología o geografía).