Dra. von Siemens, su equipo en Munich es un competente  grupo de personas, activo en muchos proyectos. ¿Cómo afrontan su tarea?

Nosotros tuvimos desde un principio una orientación internacional, ya que la compañía también desarrolla su actividad en más de 190 países. Escogemos a los aliados e instituciones partner adecuados en cada contexto local y procuramos conectarlos entre sí, traspasando, si hiciera falta, las fronteras nacionales. Nuestros principales focos de acción regional están en Latinoamérica y el África subsahariana.

Y naturalmente también en Alemania. Nuestro compromiso se basa en la convicción de que la tecnología, sin ser la solución a todos los problemas, sin duda ayuda a resolverlos. La mayoría de problemas de este mundo tiene un componente técnico. Las soluciones técnicas, a su vez, traen consigo innovaciones sociales.

¿Qué hace la fundación Siemens Stiftung en concreto?

Tenemos tres áreas de trabajo, una de ellas son soluciones en el ámbito de los servicios básicos, donde, por ejemplo, promovemos proyectos para el suministro de agua potable en países africanos y latinoamericanos. En este context trabajamos con emprendedores sociales. Estos son empresarios comprometidos a largo plazo con la protección del medio ambiente, la ayuda para el desarrollo o la educación. Cuando la labor social se combina con el espíritu empresarial, las personas finalmente pueden ayudarse a sí mismas y nosotros como fundación impulsora nos podemos retirar.

¿Podría explicar a partir del ejemplo del suministro de agua cómo se concreta una solución empresarial de ese tipo?

Las Safe Water Enterprises son una iniciativa a través de la cual promovemos el abastecimiento sostenible de agua potable en regiones remotas de Kenia y de Uganda. En pequeños quioscos se utilizan filtros de agua portátiles llamados SkyHydrant provistos de fibras de membrana ultrafinas capaces de filtrar las sustancias en suspensión, bacterias y virus presentes en el agua. El sistema funciona sin electricidad, por lo que los Safe Water Enterprises pueden operar también sin conexión a una red eléctrica. Implantar los filtros portátiles como pequeñas empresas sociales e imparter a los lugareños la formación necesaria para convertirse en

gestores de quiosco resultó ser una idea acertada. Aunque el agua se venda a precios muy económicos, los gastos corrientes están cubiertos. Otros pequeños empresarios como repartidores de agua en bicicleta venden agua a la gente de los alrededores.

Otra área de trabajo importante es la educación…

…con el foco puesto en las ciencias y la tecnología. La promoción de la educación no es solo una necesidad económica, sino también una responsabilidad social y moral. La cualificación es la única manera de combatir un alto desempleo juvenil. El bienestar y la cohesión de una sociedad dependen de ello. Todo ciudadano participativo de nuestra sociedad necesita un cierto nivel de educación técnica.

¿Podría nombrar un ejemplo concreto?

Imagínese que usted tiene 15 años, que carece de certificado escolar, no tiene trabajo y se encuentra hacienda cola en la oficina de empleo. El formulario apenas lo puede rellenar porque no sabe leer correctamente. Entonces le envían a usted y a otros ocho candidatos a una fábrica en la que están buscando a alguien para la línea de producción. Todos realizan un día de prueba, pero sus conocimientos son tan rudimentarios que no tiene ninguna posibilidad. Una formación sólida en las llamadas asignaturas STEM, es decir, ciencias, tecnología, informática, ingeniería y matemáticas es hoy en día una de las claves del éxito.

¿Qué recursos dedica la fundación a esta área?

Promovemos la educación científica a través de diferentes instrumentos, utilizando como elemento principal el programa Experimento. Proporcionamos formación continua a maestros y profesores que trasladan esos conocimientos a sus grupos de niños y alumnos de enseñanza preescolar y escolar, apostando así por una mejora general. Y ofrecemos un extenso portafolio de materiales didácticos relativamente sencillos y económicos sobre múltiples temas. Alumnos de cualquier edad pueden realizar experimentos científicos y técnicos con esas guías.

¿No son los niños de tres a seis años demasiado pequeños para ese tipo de experimentos?

Sabemos que los niños se entusiasman fácilmente con las ciencias, su acercamiento se produce de un modo completamente natural y sin miedos. Las dificultades comienzan a partir de los doce años. Por eso, con el programa Experimento, nos tomamos tan en serio la educación de ciencias a una edad temprana. Los experimentos han sido diseñados para ser utilizados consecutivamente e interdisciplinariamente desde el jardín de infantes hasta finales de la educación secundaria. Para los más pequeños se trata de que tengan sus primeras experiencias con la energía, el medio ambiente y la salud; en el colegio se desarrollan y profundizan esas experiencias; en las universidades se incorpora el vínculo de los experimentos con su aplicación práctica en la industria, la ciencia y la vida cotidiana. Paralelamente se fomenta así un modo lúdico de interiorizar valores importantes para la convivencia social.

¿Cómo se consigue esto en el aula de clase?

Los niños aprenden a trabajar en equipo, se comunican, cambian de perspectiva, respetan decisiones y tienen un trato solidario y tolerante entre sí. Esas son habilidades y capacidades que necesitan para todo.

¿Representan las profesiones STEM (del inglés: science, technology, engineering, mathematics) una oportunidad de desarrollo, especialmente para los jóvenes en países emergentes?

Si, pero no se reduce a esto. En todas partes se buscan personas con ese perfil; en Alemania, además, muchos académicos de origen extranjero y contexto de inmigración trabajan en profesiones STEM. Se trata de profesiones que posibilitan la integración. Quien posee conocimientos científicos se le abren las puertas de una parte esencial del mercado laboral.

En su última cumbre, celebrada el año pasado, la ONU ha aprobado la «Agenda 2030» con 17 objetivos globales para el desarrollo sostenible. En cuarto lugar figura una «educación de calidad». Suena bien, ¿pero cómo se pueden concretar unos objetivos tan globales en el trabajo de una fundación?

Nuestra contribución consiste en promover la educación en el campo de las ciencias y la tecnología. Con el programa Experimento llegamos a niños, adolescentes y jóvenes adultos. Y con nuestro programa realizamos una contribución a una educación de mejor calidad. También contribuimos a otros objetivos de la Agenda 2030: Poner fin a la pobreza. Poner fin al hambre. Paz. Justicia.

¿Quién no quiere eso, pero cómo se puede lograr hasta 2030?

Tenemos el ejemplo de Medellín, Colombia, una ciudad conocida hace unos años por su vivencia de violencia y que ha combatido esto con una agenda focalizada en la educación. Durante años y hasta 2015, la ciudad consecuentemente ha dedicado el 40 por ciento de su presupuesto a la educación. Pedagogos y psicólogos escolares que trabajan en el contexto de escuelas en Medellín con el programa Experimento informan que la experimentación y el aprendizaje en grupo no sólo despierta el interés de los alumnus  y alumnas por las asignaturas STEM, sino que además también modifica su conducta. En los cursos que trabajan con Experimento han disminuido la violencia y la tendencia a la agresión. Al tiempo que han aumentado notablemente las habilidades sociales y la autoconfianza. México también es un país que lucha contra la delincuencia relacionada con las drogas y la corrupción. La educación puede ser un antídoto. Y disponemos de unos aliados de cooperación fantásticos a todos los niveles.